La vida es una locura, nadie lo puede negar, ni el más tranquilo ni el más rebelde. Eso es algo que se sabe ya desde pequeño, cuando te salen los dientes y das tus primeros pasos. Y sobre todo, la vida se convierte en una locura cuando le conoces. Sí, a ese hombre, si les podemos llamar así, al que miras de reojo y no puedes dejar de pensar en él. Ese. Pero cuando te das cuenta de que no puedes hacer nada te rindes. Lloras por las noches, estás mal, muy mal, deprimida, rara, nerviosa. Pero entonces aparece ella, esa a la que debes tu vida y no puedes separarte de su lado. Esa a la que le cuentas todo y ella te escucha encantada intentando solucionar tus problemas. Esas verdaderas amigas con las que quedas todos los días y a las que las debes TODO. Y con ellas la vida sí que es una locura, pero que puede llegar a ser divertida. Gracias por no juzgar. Gracias por escuchar sin opinar. Gracias por hacerme saber que siempre estarás allí si te necesito. Gracias por hacerme saber que, aunque hago cosas que no comprendes, me apoyarás y me querrás.
Estamos locas, nos comportamos como crías, reímos, gritamos, jugamos, nos miran, se ríen, nos critican ¿y que? Somos felices que es lo que importa. Estamos juntas que es lo que vale. Nos queremos que es lo que cuenta. Disfrutamos que es lo que necesitamos. Nos apoyamos que es lo que nos hace fuertes, lo demás no importa. No vale. Es algo insignificante. Son críticas, ay que aceptarlas, pero no tenemos porque dejarnos llevar por ellas.
Si nos critican, que nos critiquen, si nos miran, que nos miren, si nos juzgan, que nos juzguen. Son libres de hacerlo, y nosotras libres de seguir viviendo la vida alocadamente. :) Disfruta y vive el presente, no lo dejes escapar, porque una vez que se vaya ya nunca más volverá. No te olvides de dos cosas: la primera, sé feliz; y la segunda, te quiero muchísimo Lorena.


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